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lunes, 15 de noviembre de 2010

Ermita de la Virgen de Araceli



En la cumbre de la Sierra de Aras, a 863 metros de altura y a seis kilómetros de Lucena se encuentra la Ermita de Nuestra Señora de Araceli. es un impresionante santuario barroco que guarda la imagen de la patrona de Lucena, Nuestra Señora de Araceli, traída de Roma por el segundo Marqués de Comares, Don Luís Fernández de Córdoba, en 1562. Es patrona de Lucena y del Campo Andaluz, y es de gran devoción en todo el centro de Andalucía. Desde el santuario se pueden ver las provincias de Málaga, Córdoba, Sevilla, Granada y Jaén, y en días claros, la costa marroquí.

El edificio es hoy en día un complejo que ha ido creciendo en torno a la Iglesia y está dotado de una armoniosa belleza popular. El templo se construyó en lo esencial entre 1600 y 1603, pero sufrió reformas ya desde el último cuarto del siglo XVII. Sobre la belleza poética de los muros enjabegados se destacan al exterior las labores de sillería y mampuesto correspondientes a la espadaña, construida en 1726 por Andrés Antonio del Pino, y el conjunto de la portada,realizado en 1765 por Martín de Rojas.

Cobra especial relevancia en los tiempos de romería de subida y bajada de la virgen a la ciudad, que son en tiempo de primavera.

Iglesia San Mateo


La iglesia parroquial de San Mateo se levanta sobre lo que debió ser otro templo cristiano más pequeño erigido a partir

de la reconquista, posiblemente en lo que sería la mezquita mayor musulmana y, con anterioridad, la sinagoga de la Lucena Judía. En la parte exterior de la cabecera del templo se puede apreciar parte de muro de mampostería conservado de esas antiguas construcciones.


Acabada la Reconquista con la toma de Granada, la población de Lucena se incrementa notablemente durante el siglo XVI, lo que determina que el I Marqués de Comares, don Diego Fernández de Córdoba, Señor de la villa y patrón de todas las iglesias de Lucena, con el asentimiento del cabildo municipal y del clero de San Mateo, decidan la demolición del viejo templo y la construcción de otro nuevo de mayor capacidad y dignidad, de acuerdo a la importancia de la población. Su construcción se inicia en 1498 por Hernán Ruiz I y trabajarán en ella toda la saga familiar de tan importantes

arquitectos. En la cabecera de la iglesia, el ábside que alberga el altar mayor, la bóveda de crucería y las columnas que lo sustentan son de estilo gótico tardío. El resto del templo es renacentista. Las portadas de la sacristía, en el interior del templo, y de la Virgen, en la calle de la villa, pertenecen al estilo gótico plateresco propio de los Reyes Católicos. La portada de San Miguel, al gótico tardío y la portada de San Mateo, en la fachada principal que mira a la Plaza Nueva, es renacentista, de Hernán Ruíz II, labrada en torno a 1550, fecha también probable de la construcción de la torre.


Es de muy valioso el retablo principal que adorna el altar mayor, obra maestra del manierismo renacentista español. La parte arquitectónica está realizada por Jerónimo Hernández y la imaginería por Juan Bautista Vázquez el Viejo. Se realizó en Sevilla entre 1570 y 1578, en madera de pino de Segura. Veinte años más tarde el pintor local Antonio Mohedano comenzaba los trabajos de dorado, estofado y policromado del mismo, de una admirable calidad. El retablo

muestra escenas de la vida de Cristo en un espléndido conjunto de relieves y esculturas exentas, enmarcadas en una soberbia arquitectura .



CAPILLA DEL SAGRARIO

El templo de San Mateo alberga en su interior una autentica joya del barroco andaluz, la capilla del Sagrario, realizada entre 1740 y 1772 sobre el proyecto del pintor y arquitecto local Leonardo Antonio de Castro. Los maestros

Jerónimo y Acisclo Ramírez dirigieron las obras, mientras que el abigarrado plan decorativo del conjunto fue encomendado al escultor y retablista Pedro de Mena Gutiérrez, que realizó la talla de los estucos y del tabernáculo. Son de especial valor escultórico las tallas en madera policromada de los cuatro evangelistas, obra del jiennense José Medina. El acceso interior a esta capilla está enmarcado por una prodigiosa portada realizada en mármoles polícromos de la comarca y obra del cantero local Juan del Pino Ascanio.